jueves, 28 de junio de 2007

FRENTE A LA RESPUESTA DEL RECTOR, DECIMOS:


1. Consideramos que sí existe una crisis en nuestra Universidad, agravada por la tozudez de nuestras autoridades a reconocerla. Las condiciones indignas de infraestructura y sueldos; la pobreza de nuestra biblioteca; la ausencia de espacios de estudio y sociabilidad; la ausencia de canales democráticos son, en suma síntesis, señales de una crisis profunda. El sentido de una Universidad Pedagógica está en riesgo.
2. La crítica que hacemos a la ausencia de espacios de participación democrática comienza por la evidencia que nuestros Estatutos son firmados, de puño y letra, por el criminal, ladrón y dictador Augusto Pinochet. Esto es una ofensa a la dignidad de nuestra comunidad universitaria. Que ni estudiantes ni funcionarios puedan intervenir en el destino de la institución es una incoherencia con los tiempos, una traba al desarrollo de nuestras capacidades y, por último, una vergüenza para un espacio que se guía –en el papel- por principios de diálogo, respeto y tolerancia.
3. La carencia de presupuesto de nuestra Universidad es responsabilidad, efectivamente, de las políticas gubernamentales. Pero como institución no debiésemos quedarnos en el lamento y la inacción. Es deber de todos los estamentos exigir al Gobierno un compromiso efectivo con la mantención de la UMCE, siendo capaces de presionar por todas las vías (institucionales, políticas, sociales) a la Presidencia y al MINEDUC. Los gobiernos de la Concertación tienen una deuda con la Educación, deuda que ya los estudiantes secundarios acertaron en recordar el año 2006. Es nuestro turno.
4. De todo el petitorio, Rectoría sólo dio solución efectiva a 3 de las más de 30 demandas estudiantiles. Propuestas como utilizar el casino como salas de estudio, negar el derecho a la Radio, cerrar la discusión en torno a la participación en el gobierno universitario, solamente dan cuenta de falta de tino, respeto y capacidad política para solucionar el presente conflicto. Las crisis avisan siempre y es necesaria lucidez para distinguir sus señales.

Es deber de Rectoría afrontar la crisis con valentía, sensatez y apertura.
Es derecho de la comunidad universitaria continuar organizándose y movilizándose en torno a su petitorio.


El Peda Vive y Resiste!

Red por Un Pedagógico Social

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